MÁS ALUMNOS, MAS BUROCRACIA Y MENOS TIEMPO PARA APRENDER.
Las clases masificadas provocan que el profesorado pierda tiempo en poner orden, perjudican a los estudiantes más desfavorecidos y dificultan la individualización de la enseñanza.
España supera ligeramente la media de los países de la OECD (Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico) con 22 alumnos por clase en primaria y 25 en secundaria, incluso llegando hasta 40 por aula.
La situación ha empeorado en los últimos años. Para ello, estamos los profesores y pedagogos, que defendemos que el número de alumnos/as debería de ser menor de lo habitual para mejorar el rendimiento académico de estos.
En nuestro caso, podemos observar como en el CEIP, Ciudad de Popayán, existe una señalada diferencia en cuanto al ratio de alumnos y alumnas por aula, donde existen clases (como por ejemplo en 4ª de primaria) en las que el número de niños y niñas es mayor en comparación a otras (es el caso de 6ª de primaria).

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