Los nervios y la ilusión fueron sin duda los protagonistas de nuestra primera visita al centro. Nuestros profesores ya nos habían explicado qué eran las comunidades de aprendizaje, cómo trabajaban y su organización, sin embargo, es cierto eso de que para saber cómo es realmente algo, necesitas verlo. Allí nos enseñaron el centro, sus profesoras, sus alumnos y alumnas, las instalaciones, proyectos que tenían entre manos… en muchas clases ya pudimos observar la organización que tienen siempre que trabajan en grupos interactivos, es decir, según el número de personas por clase, se dividían en unos cuatro grupos de aproximadamente cuatro integrantes cada uno.
Nuestras expectativas estaban muy altas ya que, casi todas nosotras y la gran mayoría de el tiempo que hemos estado en colegio e instituto, ha vivido una organización individual, en el que el maestro o maestra era la figura de autoridad en el aula y no se nos daba tanta voz como hoy en día la tienen estos niños y niñas.
Conforme iban pasando los días y con ello aumentaban nuestras visitas al centro, nos íbamos dando cuenta de cómo actuar ante ciertas situaciones, cómo captar las atención de los alumnos y alumnas cuando quieres que te escuchen, cómo reforzar todo aquello que queremos que se repita, cómo lidiar con esos enfrentamientos causados por la convivencia y la diversidad que había dentro de las aulas… En ocasiones nos hemos sentido sin recursos a la hora de, por ejemplo, enfrentarnos a alumnos que, a pesar de ser pequeños (2º de primaria) respondían bastante, no atendían y molestaban durante las clases; sin embargo, nos ayudaba mucho observar la reacción de los tutores ante casos así, viendo como la mayoría de las veces, conseguían darle una solución.
Por parte de los alumnos, es un gusto el cariño con el que nos reciben cada lunes, nos ven pasar por la puerta y directamente aparece una sonrisa en su cara porque saben que lo que haremos ese día será divertido. Hemos conseguido empatizar y ganar cierta confianza con muchos de ellos, de manera que de vez en cuando nos cuentan que la situación en casa no es fácil, que le cuesta alguna que otra asignatura pero se esfuerza por sacarla… lo que hace que podamos personalizar un poco más el trato con cada uno de ellos.
Como hemos puesto antes, se trata de un centro con muchísima diversidad, lo que hace enriquecedora la vida de cada uno de ellos, sin embargo, también trae ciertos problemas. Para ello, los profesores hacen de mediadores, tienen rincones para escuchar y ser escuchados, todo con el fin de que sean ellos mismos los que se den cuenta de los errores cometidos, pidan perdón cuando sea necesario y se involucren en una convivencia llena de respeto.
Esta experiencia nos ha venido bien para, además de aumentar nuestra experiencia en algo en lo que trabajaremos en un futuro, conocer otro tipo de escuelas, organizaciones, metodologías… que nos hacen comparar con las que nosotros hemos vivido y replantearnos qué tipo de profesionales queremos ser en un futuro.

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